Day off

 7 de la mañana, me despierto madrugador, como me gusta y siempre hago para que Dios me ayude, con las piernas cansadas del partido del día anterior y con pocas horas de sueño, como me pasa cada vez que juego un partido en la tarde-noche, sin poder conciliar el sueño con facilidad, la adrenalina no se va hasta bien entrada la noche. Los rayos de sol consiguen driblar las cortinas. Mientras me hago el remolòn en la cama, lo primero que me viene a la cabeza …¡¡Día libre!!. El primero después de 10 días de duros entrenamientos y agotadores partidos. Día libre en Durban, hay que hacer algo.

Me levanto de un brinco, hay que planear el día mientras desayuno un buen pan tostado con huevos revueltos y un cafelito calentito, me encanta. Hay que reponer fuerzas del día anterior. Empiezo a darle vueltas al coco a ver qué hago, miro por la ventana con la mirada perdida durante un rato saboreando el café y al rato la fijo en algo que me llama la atención. Surferos cogiendo olas, grandes olas… ¿por qué no? Tiburones no deben haber cuando hay tantos surferos, además dicen que no atacan. Y si atacan habrá algun otro más jugoso que yo. Habrá que pensar eso para meterse en el agua, si no es imposible, digo yo.

Acabo el desayuno y me voy en búsqueda de una tabla de surf y un buen neopreno, tampoco está el día para tirar cohetes. Después de media hora dando vueltas por el paseo de la playa encuentro un centro de surf. 5€ el alquiler de la tabla y el neopreno, muy bien, esto está para mi.

Así que sin más, me encuentro dentro del agua, tras haber pedido consejo por la mejor zona para entrar para inexpertos, remando con todas mis fuerzas tras las envestidas de las olas en búsqueda de coger alguna, no pido muchas, pero no me voy sin coger una, eso seguro. Llego al infinito, o eso me parecía a mi, allí donde ya no rompen las olas, descanso los hombros que me arden del esfuerzo de remar. Una vez descansado, a la faena, vamos Bruno. Primer intento, carajazo. Cojo la tabla, vuelta a empezar, a medio camino del infinito. ¿Cómo hacen los surferos para estar horas?. Vamos Bruno, segundo intento, hinco la punta, carajazo más gordo. Consigo salir como puedo de la atrapadora ola, miro al horizonte, el infinito lo han alejado. Miro a la tabla, ella a mi, vamos Bruno. Infinito, ven a mi. Llego por fin, modo hiperventilaciòn activado, agotado del esfuerzo, allí donde los expertos surferos esperan a esa deseada ola. Miro a uno que estaba mi lado, sonriendo, disfrutando del mar, ¿eso como va a ser? eso es imposible, esto es todo sufrimiento. Me relajo un rato, dejando pasar alguna que podría haber intentado pillar, pero necesario para remar con fuerzas para el siguiente intento. Llegò la hora, vamos Bruno. La veo venir, me preparo, empiezo a remar , cuando se acerca le doy con todas mis fuerzas y cuando noto el empuje de la ola, me subo, lo conseguí. El tiempo se para, el viento en la cara, el sonido de la tabla deslizando, la adrenalina fluyendo, el mar bajo mis pies. ¡Que sensaciòn!. “Soy dueño de mi destino y capitán de mi alma”.

Esta vez me tiro yo de la tabla, para reanudar otra escalada al infinito, esta vez se hizo más corto, la euforia está presente. Llego a los surferos y me coloco cerca del que  estaba sonriendo, me mira y sin decirme nada me dice, “!!ahora me entiendes, bro¡¡”. La cara de felicidad y satisfacciòn que llevo plasmada me delata. Lo intento por última vez, los hombros no dan para más. Intento fallido, me da igual, saco la cabeza del agua con la sonrisa intacta. Tras una hora de recuperación activa, muy activa, del partido del día anterior, decido salir.

Salgo del agua agotado, me cambio rápido y me pido un té bien caliente disfrutándolo mientras observo a los pequeños surferos jugando al criquet.  

Podría haberme quedado en la cama descansando como un día cualquiera, abortando la aventura de coger una ola por miedo al fracaso, pero, no habría vivido lo vivido.  Nos ponemos muchas limitaciones, nos las creamos nosotros mismos pero son falsas, están dentro de nuestras cabezas. Despiértate cada mañana con ilusión. Ve despojándote de cada una de ellas. Haz cosas diferentes que te mantengan vivo. Conseguirás sentirte igual que en una ola.

Dedicado a mi hermano Gonzalo

7 comentarios en “Day off

  1. El canijo

    Que alegria Bruno, es todo un placer que estes disfrutando de toda esta experiencia. Yo intento hacer todo lo que me enseñaste en esos grandes momentos vividos en Tailandia, intento aprender de ti Maestro

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  2. Laura Herrero Sevilla

    estoy disfrutando muchisimo leyendo tu blog………lo describes todo tan bien …que estoy viajando virtualmente contigo.
    Sigue disfrutando de tu andadura.Un beso muuuuy fuerte.

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